martes, mayo 17, 2022

Los límites del crecimiento

Un planeta limitado no es sostenible con gente dogmática

Adrián Espinosa

Se dice entre cierto sector de la izquierda, que todo es culpa del capitalismo. Pienso que hay que ser muy cuidadoso con lo que se dice sobre este tema, en lo personal pienso que la elección de palabras para emitir una opinión de algún tema debe de ser muy cuidadosa. Por alguna razón que desconozco, a la industrialización y el desarrollo inmobiliario (burbujas especulativas) siempre le han llamado “progreso” pues resulta que el mal llamado progreso tiene sus límites, porque el planeta tiene fecha de caducidad y el tema se puede volver irreversible.

No es un tema reciente, en 1972 el Club de Roma encargó al MIT un informe sobre las necesidades más urgentes del planeta. “Los límites del crecimiento” se llamó el informe, en inglés The Limits to Growth. La tesis principal del libro es que, «en un planeta limitado, las dinámicas de crecimiento exponencial (población y producto per cápita) no son sostenibles». Así, el planeta pone límites al crecimiento, como los recursos naturales no renovables, la tierra cultivable finita, y la capacidad del ecosistema para absorber la polución producto del quehacer humano.

Para los que creemos en la economía mixta y aquí debería hablar a título personal, no todo es culpa del capitalismo, no es una cuestión de moral, pero si quieren tomar esa vertiente, el capitalismo no es el culpable verdadero, es un concepto que se desprende de él llamado fundamentalismo de mercado. ¿Dónde tiene su origen o su pecado original? “esta idea fue llamada laissez faire en el siglo XIX” señala el filantropo multimillonario George Soros en su libro La Crisis del Capitalismo Global (1988)

En dicho libro, Soros señala como las políticas del mercado han entrado en áreas que no les deberían de corresponder: la social, cultural, humana. La creencia del liberalismo y del laissez faire de que los mercados tienen naturalmente al equilibrio es un mito que se ha difundido por gran parte del mundo occidental. Equilibrio, auto-regulación, auto-corrección, otros conceptos difundidos.

El capital financiero ha tomado las riendas del mundo, señala Soros en el libro. Sus políticas depredadoras condujeron a la crisis económica mundial de 2008 y a que mucha gente perdiera sus propiedades.

El sistema era tan exitoso que la gente llegó a creer en lo que el expresidente de Estados Unidos Ronald Reagan llamó la magia del mercado y yo llamo ‘fundamentalismo de mercado’. Los fundamentalistas creen que el mercado tiende hacia el equilibrio y el interés común es mejor servido permitiendo a los participantes perseguir su propio interés. Es un concepto erróneo evidente porque era la intervención de las autoridades lo que impedía a los mercados financieros derrumbarse, no los mercados por sí mismos

George Soros, filantropo.

Es así, junto con la entrada del neoliberalismo a finales de los 70’s, con Reagan y Thatcher, que la idea de libre mercado conquistó el mundo. La mano invisible había triunfado, junto con Milton Friedman y la Escuela de Chicago, que tuvo tanta repercusión en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet. “Estabilizar, liberalizar y privatizar” fue el mantra de los economistas del libre mercado, como el ya mencionado Friedman, Hayek o Schumpeter.

Abogan que cualquier intervención estatal es en detrimento del bienestar social y que “el bien común se alcanza buscando los intereses personales” los creyentes de la economía mixta difieren con sus dogmas y postulados.

En México, fue la UNAM, con su escuela de economía, la que impulsó políticas más inclinadas al intervencionismo y al Estado de Bienestar; en cambio, décadas después nació su contraparte y su Némesis: la escuela de economía del ITAM, institución fundada por banqueros, que adoptó el sistema neoclásico y los modelos de Friedman, adoptó el modelo de libre mercado, pues.

“Socialismo o barbarie” – hegel

Se superó el fascismo con la victoria aliada y el comunismo cayó junto con el Muro de Berlín, el liberalismo se alzó triunfante. Se pensaba que el bienestar alcanzaría a todos y la promesa de prosperidad se cumpliría, pero no fue así. El liberalismo resultó igual de dogmatico y dañino que sus dos predecesores. La creencia ciega se convirtió en un culto mundial.

Los mitos del liberalismo, junto con sus dogmas, se extendieron por el mundo occidental. Es por lo anteriormente descrito que estamos en una crisis medioambiental como nunca se había visto. Nadie regula las trasnacionales, las grandes industrias siguen contaminando, nadie regula la industria carnica y las cantidades industriales de gases de metano que libera.

Es irónico cómo se sacrificó el bien común por el mito de la libertad económica, el mito de la globalización, la automatización y los cambios tecnológicos aventarán fuera de labores a millones de humanos en unos años.

Mandar cohetes a Marte no nos dará prosperidad económica, los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, la brecha se hace más larga aún. Los multimillonarios son los modelos a seguir de las nuevas juventudes, la busqueda de rentas está en su apogeo, nadie pasa leyes fiscales ni en México ni en el extranjero para detener sus frivolidades.

Los modelos de redistribución de la riqueza son un tema urgente junto con el tema tributario, los impuestos al patrimonio y a la herencia deberían estar en la agenda pública.

Es hora de un cambio de paradigmas.

Artículo anteriorDe victimarios a víctimas
Artículo siguienteArgentinizados

OPINIÓN

Política

Insatisfacción del desempleo

Todos alguna vez hemos sentido esa necesidad...

Las Conquistas del Maniqueísmo

Adrián Espinosa Dentro de...

¿Es verdad que habrá cámaras en las casillas?

A tan solo cuatro días de que...

SCJN inicia discusión de maternidad subrogada

La Suprema Corte de Justicia de la...

Avión presidencial recibirá mantenimiento en EU

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, confirmó que el avión presidencial viajó...