lunes, junio 20, 2022

López Obrador: ¿La dictadura perfecta o la dictablanda? Por: Ricardo Espinosa de los Monteros Zazueta

La labor de AMLO es gradual, pero consistente: apoderarse del estado nacional y subnacionales

“Este artículo está dedicado a los jóvenes cuya memoria histórica estamos obligados a nutrir, porque quien no conoce su historia corre el peligro de repetirla”. El autor. 

Recientemente la dramaturga y periodista Sabina Berman (El narco habla con Dios, entre otras obras), escribió un artículo en el periódico El Universal en donde centralmente argumenta que es falso que el presidente mexicano esté actuando como un dictador y para ello utiliza una entendible analogía: en ella refiere que AMLO está jugando en el tablero de la democracia con las fichas y las reglas que el ajedrez político le brindan y que si en realidad fuera un dictador, lo que haría el tabasqueño es botar el tablero con todas sus fichas “democráticas”. 

El artículo de Berman evita referirse a la nuevas categorías políticas utilizadas por los gobiernos populistas y autócratas, de las dictaduras constitucionales, válgame el oximoron o contradicción de conceptos, que han llegado al poder a partir de elecciones democráticas, van ejemplos: 

La Venezuela de Hugo Chavez y Nicolás Maduro, el gobierno populista de Rafael Correa en Ecuador, el gobierno de Turquía con Recep Erdogan y el primer ministro de Hungría Victor Orbán, entre otros sátrapas representantes del retropopulismo con aleaciones de fascismo.

Uno de los casos más emblemáticos del asalto al poder por la vía democrática sucedió en 1933 en la Alemania de la República de Weimar, con la asunción al poder del Partido Nacional Socialista encabezado por el infernal Adolfo Hitler y la imposición de un modelo político totalitario, policíaco y criminal. La puerta abierta de la democracia a veces conduce al infierno del totalitarismo aristocrático o a la oclocracia o el gobierno de las muchedumbres sedientas de venganza.  

Es cierto que López Obrador no ha botado de forma abrupta las instituciones democráticas como hizo Fujimori en el Perú de los 90’s, cuando disolvió el poder legislativo y las cortes, sin embargo la táctica de por un lado colonizar las instituciones del estado nacional y por otra destruir las que no puede dominar, lo acercan a la definición de aspirante dictador, en cualquiera de sus modalidades.

La labor de AMLO es gradual, pero consistente: apoderarse del estado nacional y subnacionales (entidades federativas). 

A principios de los 90’s el extinto poeta e intelectual mexicano Octavio Paz convocó en CDMX a un encuentro con intelectuales europeos, gringos y latinoamericanos para debatir acerca de los compromisos con la democracia y las libertades, denominado El siglo XX: la experiencia de la libertad

En el coloquio el escritor, intelectual y ganador del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa le puso el cencerro que no cascabel) al gato, el peruano fustigó al sistema político mexicano, diciendo, ante la mirada atónita de todos los invitados, Paz incluido: “México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México.”

Y siguió (según la crónica de El País del 30 de Agosto de 1990). “Es la dictadura camuflada“.

Tiene las características de la dictadura: la permanencia no de un hombre, pero sí de un partido que es inamovible“. 

Visiblemente irritado el autor de El Laberinto de la Soledad entró al quite para tratar de matizar el golpazo del autor de Pantaleón y las visitadoras, Paz replicó:

Que como escritor e intelectual, prefiero la precisión“. “Primero” dijo, “lo de México no es una dictadura, es un sistema hegemónico de dominación donde no han existido dictaduras militares. Hemos padecido una denominación hegemónica de un partido“.

Habló luego sobre lo bueno que el PRI ha realizado. Explicó que no ha suprimido la libertad, “aunque sí la ha manipulado“, que ha conservado la sociedad civil y que no es un partido conservador como el de Francisco Franco (el ex dictador español). 

¿Qué significado podrían tener estas reflexiones traídas a valor presente y considerando los últimos acontecimientos que los mexicanos hemos presenciado del gobierno de AMLO?

Desde mi óptica tienen un innegable valor histórico de alarma, porque los elementos del gobierno de la 4T se ajustan a las expresiones y puntos de vista de ambos intelectuales: 

1.- La iniciativa presidencial de prorrogar el mandato del Presidente de la SCJN, Arturo Zaldivar, de suyo inconstitucional, es una jugada estratégica de AMLO en una carambola de dos o tres bandas: colonizar la SCJN para impedir en proceso o la ralentización de más de 20 recursos de inconstitucionalidad que podrían detener por la vía jurisdiccional casi todas las reformas revisionistas del presidente para un cambio de régimen democrático a uno autocrático, y de concentración del poder en su persona.

Y por la otra sentar las bases psicológicas en la colectividad, de que si para la reforma del poder judicial se requiere indispensablemente de una persona (Arturo Zaldívar) para las instauración de largo plazo del nuevo régimen de la 4T, con mucho mayor razón se requeriría de la permanencia en el poder de su persona como el ungido para llevar a cabo el cambio de régimen, todo ello por sus carácter providencial e inmaculado. Reconduciendo asi, de forma popular y “democrática” su presidencia como lo hicieron Chávez, Maduro, Correa, Erdogan et al

2.- Para el caso de que la reelección de López Obrador encontrara obstáculos, reeditaría la estrategia del viejo sistema priista de partido hegemónico con vistas a un largo plazo, para “normalizar” las nuevas condiciones de una democracia camuflada, imponiendo un candidato (a) a fin a sus propósitos.

El desprecio de todo dictador por el estado de derecho y las instituciones es una condición genética del totalitarismo aún cuando este se pretenda vestir con las galas de una democracia.

La política de masas y la propaganda omnipresente divisoria y polarizante es la nueva semántica en donde significados y significante se amalgaman para producir un lenguaje confuso, en donde la involución económica sería desarrollo, las opiniones del presidente hechos indubitables, el estado de derecho un constructo de los conservadores y neoliberales y nuestra carta magna un pasquín al que se le pueden arrancar hojas, conceptos y categorías al contentillo del hombre fuerte de México.   

Todo ello como Varguitas, el personaje de la película de Luis Estrada, La Dictadura Perfecta, interpretado por Damián Alcázar, que para zanjar cualquier dificultad en su ejercicio de gobierno lo resolvía arrancándole hojas a la Constitución.  

Dictadura perfecta, dictablanda, partido único y hegemónico, es lo mismo, matices incluidos, con golpes de estado técnicos como los que pretende AMLO o con golpes militares como las dictaduras latinoamericanas, todas conducen a un gobierno pintado de tintes autoritarios en donde la democracia y sociedad en su conjunto serán los perdedores en términos absolutos. La brutalidad tiene también matices, pero es tan mala la pinta como la colorada. 

¿En verdad los sinaloenses queremos ser parte de este crimen a la democracia? 

Rocha Moya, el candidato de Morena, tiene la exclusiva pretensión por sembrar el horror político de la 4T en Sinaloa, lo ha dicho hasta la saciedad.

Sinaloa como un Soviet Satelital del Soviet Supremo comandado por el tovarisch (camarada en ruso) Andrés Manuel.

¡Entonemos la internacional!

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